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Valor de hoy, potencial de mañana: ¿Por qué el pasado no define el precio?

Imaginemos que tenés una caja de pizza en la heladera. Ayer, esa pizza estaba recién hecha, calentita y deliciosa, y la compraste con entusiasmo. Pero hoy, esa misma pizza ya está fría, un poco dura y le falta la magia del momento en que llegó. Si la vendieras hoy, ¿te pagarían el mismo precio que pagaste ayer? ¡Por supuesto que no! Porque lo que le da valor ahora a esa pizza no es lo que era antes, sino la expectativa de una experiencia futura, como el sabor que va a tener al calentarla en el horno, y el olor de ese queso derretido de nuevo, o incluso el sabor de comerla fria.


Así pasa con casi todo en la vida. Tomemos como ejemplo un auto. Alguien que compró un auto hace tres años pagó un precio alto porque tenía la expectativa de que ese vehículo lo llevaría a todas partes: trabajo, vacaciones, paseos. El auto estaba nuevito, con sus partes impecables y una tecnología de punta. Tenía muchos kilometros para dar! Ahora, tres años después, aunque el auto sigue andando, su valor no es el mismo, ¿verdad? ¿Por qué? Porque la expectativa de futuro ha cambiado. El auto ya no es tan nuevo, puede que tenga algunos detalles de uso y, tal vez, en unos años empiece a dar problemas. En el mercado de autos usados, ese auto solo vale lo que el comprador cree que le va a rendir en adelante: quizás unos años más sin problemas graves y un par de viajes más, pero a un precio mucho menor que el original. ¿O acaso alguien le va a dar valor al auto por todos los kilómetros que ha recorrido? Que cantidad de experiencia que tiene ese auto!


Lo mismo ocurre en el mundo de las inversiones. El valor de una acción hoy no se basa en que la empresa haya sido espectacular el año pasado. Se basa en si la gente cree que va a ser espectacular el próximo año o en los años que vienen. Comprar acciones de una empresa es un poco como pagar por una suscripción: ¿te suscribirías a algo solo por lo que ya viste, o porque estás esperando más contenido bueno en el futuro? ¡Seguro que es por lo segundo!


Mucha gente asigna valores por sentimiento, experiencia, trayectoria y confianza obtenida por hechos sucedidos en el pasado. Todo eso es muy valioso sin dudas, pero si esas cosas no pueden influir positivamente en lo que viene en el futuro, carece de importancia.


Entonces, el valor de algo hoy se basa en las promesas y en lo que esperamos que nos aporte mañana, no en lo que ya nos dio. Como la pizza de la heladera, el auto de hace tres años o cualquier acción en el mercado, lo importante es lo que nos hará sentir, ganar o disfrutar más adelante, no lo que ya pasó. ¡Porque el pasado está hecho, pero el futuro aún es una aventura llena de potencial!

 
 
 

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